Publicación: Rol del sector financiero en la gestión de la biodiversidad en Colombia
Portada
Citas bibliográficas
Código QR
Director
Fecha
Resumen en español
Los múltiples retos globales que enfrenta el mundo actualmente demandan estrategias innovadoras para construir relaciones de cooperación más equitativas y con mayor capacidad transformadora. Las crisis medioambientales, económicas y sanitarias, junto con conflictos y desigualdades territoriales, subrayan la urgencia de revisar y adaptar los modelos de cooperación, así como de diversificar las fuentes de financiamiento para el desarrollo económico de países como Colombia. En este contexto, el sector financiero asume un rol fundamental en la integración y direccionamiento de recursos hacia proyectos sostenibles que contribuyan a la conservación del capital natural. Asimismo, desempeña un papel clave en el diseño de instrumentos costo-efectivos que permitan medir y generar ganancias en biodiversidad, al tiempo que salvaguardan y crean oportunidades en los territorios con mayor prioridad de conservación. Es imprescindible que todos y cada uno de los sectores económicos empiecen a incorporar en sus estrategias empresariales y cadenas de valor, el valor de la dependencia que existe con biodiversidad, así como a contabilizar su impacto. Solo de esta manera será posible tomar acciones que generen un impacto positivo en los activos medioambientales. En respuesta a este desafío, los bancos han comenzado a integrar en sus portafolios de crédito e inversión herramientas como Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD) un marco global diseñado para que las empresas y entidades financieras gestionen y divulguen los riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza en sus decisiones de inversión, promoviendo la transparencia y la integración del capital natural en la planificación financiera. El Sistema de Análisis de Riesgo Ambiental y Social (SARAS) que busca evaluar y mitigar los impactos ambientales y sociales de los proyectos financiados, asegurando la sostenibilidad y la alineación con criterios de responsabilidad socioambiental. Y la reciente taxonomía verde para Colombia, un sistema de clasificación que define qué actividades económicas puede considerarse sostenibles en función de su impacto ambiental. Su propósito es orientar el flujo de inversión hacia proyectos que contribuyan a la mitigación del cambio climático, la protección de la biodiversidad y la transición hacia una economía más sostenible. Estos instrumentos representan avances clave en la movilización de financiamiento hacia modelos de desarrollo que integren la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad ambiental como ejes fundamentales.
Resumen en inglés
The multiple global challenges the world is currently facing demand innovative strategies to build more equitable and transformative cooperation relationships. Environmental, economic, and health crises, along with territorial conflicts and inequalities, highlight the urgency of reviewing and adapting cooperation models, as well as diversifying sources of financing for the economic development of countries like Colombia. In this context, the financial sector plays a fundamental role in channeling and directing resources toward sustainable projects that contribute to the conservation of natural capital. It also plays a key role in designing cost-effective instruments that allow for the measurement and generation of biodiversity gains, while safeguarding and creating opportunities in territories with the highest conservation priority. It is essential that all economic sectors begin to incorporate into their business strategies and value chains the recognition of their dependence on biodiversity, as well as accounting for their impact. Only in this way will it be possible to take actions that generate a positive impact on environmental assets. In response to this challenge, banks have begun to integrate into their credit and investment portfolios tools such as the Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD), a global framework designed to help companies and financial institutions manage and disclose nature-related risks and opportunities in their investment decisions, promoting transparency and the integration of natural capital into financial planning; the Environmental and Social Risk Analysis System (SARAS), which aims to assess and mitigate the environmental and social impacts of financed projects, ensuring sustainability and alignment with social and environmental responsibility criteria; and Colombia’s recent green taxonomy, a classification system that defines which economic activities can be considered sustainable based on their environmental impact. Its purpose is to guide investment flows toward projects that contribute to climate change mitigation, biodiversity protection, and the transition to a more sustainable economy. These instruments represent key advances in mobilizing financing toward development models that integrate biodiversity conservation and environmental sustainability as fundamental pillars.

PDF
FLIP 
